Logo Kurt Scheuerer, Ingolstadt Wissensspeicher zur Geschichte von Ingolstadt  
Stadtmuseum Ingolstadt – Museumsführer - Español
Siegfried Hofmann, Claus-Michael Hüssen,
Gerd Riedel, Karl Heinz Rieder

LA CIUDAD Y EL MUSEO DE LA CIUDAD

Ingolstadt es mucho más que coches y refinerías. El área que rodea al Danubio en Ingolstadt es una de las regiones arqueológicamente más ricas de la Europa Central. La ciudad se caracteriza por su pasado como ciudad residencial y fortaleza de la Bavaria. Desde hace más de cinco siglos la universidad bávara de Ingolstadt ha atraído a profesores de diversos lugares y ha conseguido tener una reputación mundial como centro de enseñanza.

Todas las épocas, tanto de la prehistoria como de la protohistoria, han dejado testimonios arqueológicos en el entorno de Ingolstadt. De especial relevancia para el museo son el collar de ámbar, de más de tres mil años de antigüedad, y las excavaciones de la ciudad celta de Manching.

Ingolstadt vive su más glorioso periodo en la Edad Media. Como residencia ducal con su catedral y su nuevo castillo, la ciudad adquiere en este periodo su inconfundible y característico aspecto. En 1472 Ingolstadt llega a ser la primera Universidad de la Bavaria. El museo de la ciudad da cuenta de principescas representaciones, de orgullo cívico, eruditas, artísticas y también de profunda religiosidad.

Entre los siglos XVI y XX fue Ingolstadt el bastión de la Bavaria, la "Schanz". El museo de la ciudad se encuentra en una de las antiguas fortificaciones. El ejército transforma de forma importante las condiciones del entorno haciendo de ella una actual y moderna ciudad industrial.

Los diferentes productos de artesanía y maquinaria se muestran en un especial departamento del museo. Todo ello ilustra el paso de una ciudad medieval de artesanos a una destacada ciudad industrial. El tejado de la catedral de Ingolstadt, uno de las más relevantes del sur de Alemania, y una refinería de petróleo son dos de los hitos más significativos del citado desarrollo y cuyas maquetas se pueden visitar en el museo. Una original cortadora de tabaco, en la que se prensaban las hojas de la planta para convertirlas después en tabaco de esnifar es exhibida en el museo. Esta máquina ilustra el paso de la artesanía a la industria. Tanto las dos maquetas como la citada cortadora de tabaco original se pueden visitar en la planta baja del museo.

La sala de documentación del periodo del nazismo muestra la confesión del Ingolstadt actual como una ciudad de tolerancia y abierta al mundo.

EL MUSEO DE LA CIUDAD EN EL KAVALIER HEPP

Ya al entrar en el Kavalier Hepp llama la atención la historia militar del edificio. Si bien es cierto que la mayoría de las aspilleras, por donde disparaban tanto los cañones como los fusiles, han sido o bien sustituidas por grandes ventanas o estos huecos han sido tapiados. Sobre la entrada del museo, frente a las escaleras del edificio, ya se encuentra el visitante frente al camino de la novena Compañía decorado con escayolas de la época. También las bóvedas del edificio emplazadas en el primer piso indican con expresivos decorados que por allí entraban y salían los soldados.

La historia de la fortaleza de Ingolstadt empieza hace cerca de quinientos años, en el año 1537 bajo el reinado de Wilhem IV. Además de Ulm y Viena, fue desde entonces Ingolstadt el principal baluarte del Danubio y se ve afectada directamente por casi todas las grandes guerras europeas. Los soldados de Schmalkalden, Suecia, Francia y Austria estuvieron presentes ante sus muros antes de que los americanos tras la Segunda Guerra Mundial dinamitasen sus fortificaciones. Como material de construcción, necesitado de manera imperiosa tras la guerra, se emplean los restos de las ruinas de muchos de estos edificios emblemáticos y así las construcciones que aún permanecen en pie están en la mayoría de los casos aisladas entre sí y esparcidas en un amplio corredor verde que se distribuye alrededor de la ciudad.

El Kavalier Hepp pertenece a las fortificaciones más modernas. Fue construido entre los años 1838 y 1843 como protección a la entrada oeste de la ciudad. Puesto que esta entrada, la de la "Kreuztor" había sido construida ya en la Baja Edad Media se construye una nueva y representativa entrada llamada la "Neues Kreuztor". Es una obra del constructor de la corte Leo von Klenze y permanece hasta hoy aislada del Kavalier Hepp. Este edificio recibe su nombre del Mayor Kaspar von Hepp (1758-1806). A partir del año 1875 se procede a la construcción de Fuertes exteriores ya que el Kavalier pierde su función defensiva al ser transformado en cuartel (como muestran los decorados en escayola). En 1899 se procede a la nueva distribución de las ventanas y, en 1900, la capa de tierra que protegía al edificio de los cañonazos de los enemigos es retirada del techo.

Las renovaciones iniciadas en el 1973 marcan un cambio arquitectónico en la historia de las fortalezas de Ingolstadt. Las hasta ahora poco apreciadas y descuidadas fortificaciones, adquieren con rigor una nueva y funcional belleza, tomando nuevas y polifacéticas utilidades, entre las que se cuentan por ejemplo la adaptación para el archivo de la ciudad, la biblioteca científica y el museo de la ciudad.

Hoy en día casi todas las fortificaciones y antiguas instalaciones militares de Ingolstadt han sido renovadas y como consecuencia de ello y de su nuevo uso son accesibles al público. El Kavalier Hepp y la Neues Kreuztor forman parte de las fortificaciones de Ingolstadt que permiten al visitante tener la experiencia de conocer el legado militar de la ciudad.

El Kavalier Hepp no es por casualidad un lugar de obligada visita, por dos motivos, es uno de los museos de la ciudad y tiene además un enorme valor como monumento histórico. De todo ello podemos deducir que tanto por la preservación del edificio como por la incorporación del museo al mismo forma una parte integral de la concepción del museo.

En la intención a la hora de seleccionar y presentar los objetos expuestos se pone un especial relieve en el alto nivel tanto de calidad como de variedad, el museo pretende así mostrar la realidad evitando la ilusión de sólo una alta calidad. En la forma de presentación de los mismos se da mucho énfasis a la veracidad de la documentación. Copias y similares, por otro lado, sirven de ayuda a la imaginación para comprender el conjunto, presentándose separadas de los originales y se suelen limitar a paneles impresos.

En la sección de arqueología se muestran no sólo instrumentos acabados sino también materiales en bruto y semiacabados e incluso partes de los mismos. La intención es conseguir clarificar el ocultismo y la mitología que eran comunes en la vida de la prehistoria, al igual que aclarar la dimensión religiosa en el tiempo de los romanos y en la era cristiana. Para alcanzar la objetividad el diseño de la presentación tiende a ser lo más discreto posible

LA PREHISTORIA Y LA PROTOHISTORIA

INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DE LA REGION

En la primera sala encontramos información básica acerca de la pre- y protohistoria de la región de Ingolstadt. Un cuadro cronológico y geológico del núcleo de un pozo de 158 metros de profundidad excavado en Buschletten junto con los diferentes estratos sirve para ilustrar el calendario de la historia de la tierra. El Danubio se presenta no sólo como uno de los cuatro ríos principales del mundo antiguo, sino también como un lugar histórico enlace entre la Europa Central y los Balcanes, y como una ruta comercial, paisaje cultural y por último como frontera en la época romana. El papel de la ciudad de Ingolstadt, enclavada en el Danubio, es de gran importancia histórica y se limita no sólo a ser un paso para atravesar el río Danubio.

Un gran modelo de las capas geológicas de la zona nos muestra el diferente aspecto del espacio de Ingolstadt en contradicción con la anchura del valle del Danubio y del significativo paisaje del Jurásico. Este valle con sus riberas y sus ascendentes terrazas hace que podamos entender la importancia cultural del mismo. Las luces y los diferentes colores marcan las posiciones de los importantes monumentos arqueológicos como cuevas, túmulos, "Viereckschanzen" (recintos de zanjas rectangulares que se construían en la Edad de Hierro en lugares de la zona occidental celta), la ciudad celta encontrada cerca de Manching, y la frontera romana. Podemos observar también un tramo del curso del Danubio con sus diferentes brazos y meandros enlazados. En el siglo diecinueve se corrige el curso del Danubio de manera artificial, trabajos que se completan en el siglo veinte. En la actualidad el curso del Danubio es atravesado por el trazado de la autopista.

Los paneles que encontramos en el museo nos ayudan a la comprensión de las estructuras topográficas y geológicas de la cuenca del Danubio en Ingolstadt. Esta cuenca se ha formado por erosión lateral de los blandos y sueltos sedimentos de molasas (piedra del terciario). Las capas del Frankenalb se colocaron bajo los sedimentos de molasas del terciario y la piedra de la época jurásica de los valles más estrechos de Stepperg-Neuburg y de Neustadt-Kelheim resistieron a la erosión.
Se documenta al detalle la transposición del río Danubio desde actual valle del Almühl hacia el valle del Schutter y finalmente a su cauce actual en el valle del Danubio.

En una gran vitrina son exhibidos hallazgos geológicos de la región de Ingolstadt, estos van desde colmillos de mamuts y mandíbulas de la edad glaciar, maderas, hojas fosilizadas y restos de animales del periodo terciario. Podemos observar igualmente en una sección transversal hallada en la zona de Großmehring, arrecifes de coral de finales de la época del Jurásico (un kilómetro y medio al norte de Großmehring), con estrellas de coral, erizos de mar, conchas y caracolas.

DE LA EDAD DE PIEDRA A LA EDAD DE BRONCE

En la siguiente sala se hace un resumen y visión de conjunto de los hallazgos desde el Paleolítico (antigua Edad de Piedra desde aproximadamente el año 10.000 antes de Jesucristo) hasta el Neolitico (desde aproximadamente el año 5.500 hasta el 2.200 antes de Jesucristo) en la zona que nos ocupa, Ingolstadt.

Además de los ya largamente conocidos lugares de hallazgos como Gaimersheim y el Donaumoos se conocen en los últimos años nuevos complejos hallazgos del Paleolítico en Wettstetten, Menning, Gaimersheim e Irgertsheim, en las cuales se documenta la más temprana presencia humana en la Bavaria. Se han descubierto otros hallazgos que datan de la Era Mesolítica (media Edad de Piedra) en el Donaumoos y del Periodo Neolítico en Gaimersheim y en Menning. Especialmente notables son así mismo los hallazgos funerarios del periodo final del Neolitico con la cerámica de la cultura del vaso campaniforme y la cerámica cordada hallazgos que encontramos tanto en Großmehring, como en Ingolstadt, Oberstimm, Zuchering o Mailing.
En este último lugar es hallada la tumba de un muchacho ("El príncipe de Mailing") extraordinariamente equipada. Ambas son sucesivamente integradas en la colección de la exposición del museo.

La diferencia social se deja ver en la tumba del joven de quince años "Príncipe de Mailing", en ella se encuentran una daga de cobre y cinco vasijas ricamente ornamentadas y en la otra tumba encontramos una tiara de oro (joya para adornar la cabeza), encontrada en Großmehring. El ámbar encontrado nos sugiere la idea de las rutas comerciales con el Mar Báltico. Mediante los hallazgos y los mapas se investigan las cuevas y las tiendas de cazadores al aire libre en la Alta y Media Edad de Piedra en el margen superior del Danubio y del Alb, así como las evidencias y los rastros de anteriores colonizaciones y de asentamientos de campesinos.

Ejemplos característicos muestran una gran variedad de herramientas hechas de sílex y de piedra. Estos van desde bifaces, raspadores, barrenas y buriles, hasta puntas de flecha, dagas y hoces todos ellos de silex junto con hachas trabajadas en piedra. Junto a estas herramientas de uso cotidiano se encontraron grandes hachas de los últimos tiempos del Neolítico que podrían ser símbolos de estatus, muestras de la comunidad u objetos ceremoniales.

Se muestra también el paso de la materia prima al producto semi elaborado y finalmente al objeto terminado. Como ejemplo de materias primas encontramos nódulos, inusualmente grandes y planchas de silex, piedras alpinas de serpentina, piedra caliza de Kelheim y rocalla desgastada. La evidencia del proceso se puede observar en la piedra serpentina, alisada y pulida; en la hematita, empleada como pulidor, piedras con huecos, los núcleos de estos huecos perforados, astillas de piedra y los nódulos resultantes, grandes y ásperas cuchillas y los restos del pedernal de silex después del trabajo. También se nos informa sobre las excavaciones de sílex y del comercio del mismo a lo largo de los ríos Altmühl y Danubio.

Se puede ver cerámica en una amplia variedad de tipos tanto de formas de vasija como de formas de decoración, estas incluyen la cerámica de bandas, Stichbandkeramik (decorada a punzón) y las vasijas casi sin adornos de la cultura Altheim que datan de la época Neolitica posterior. El sistema de decoración como un tejido y la estructura de trenzado, se encuentra junto con la representación esquemática de figuras humanas en el Neolitico. Esto ha dado lugar a muchas discusiones.

En la tercera sala se encuentran testimonios de la Edad del Bronce (desde aproximadamente el año 2200 antes de Cristo) y los periodos de campos de urnas (desde el año 1200 al año 800 antes de Cristo aproximadamente). La sala está separada por temas en tres sectores: prácticas de enterramientos, asentamientos y la custodia de objetos de valor, tesoros o hallazgos de sacrificios de la Edad de Bronce.

Como ejemplo de tumbas de la Edad de Bronce temprana es seleccionado el enterramiento de una joven. Se descubrió en el año 1987/88 en el casco antiguo de Ingolstadt en el complejo de castillos del siglo XIII. En su cabeza y en la zona superior de su cuerpo se encuentran junto a sus dientes una gargantilla y una pulsera en forma de espiral de bronce.

Cerca de Zuchering se descubrió un cementerio con urnas cinerarias y los recipientes accesorios de la incineración. Estos son representativos de la última etapa de la Edad de Bronce. Debido a la ausencia de túmulos funerarios bien equipados y documentados de la época intermedia de la Edad de Bronce en el área de trabajo del museo de la ciudad, esta ausencia se subsana con una cámara funeraria ficticia del entierro de una mujer.

En la actualidad se exponen principalmente objetos hallados en recientes excavaciones y recuperaciones. Ofrecen una imagen del periodo de tiempo de la Época de los Metales en la región de Ingolstadt abarcando objetos ornamentales, puñales, cuchillos de bronce y una larga espada. En los asentamientos se encuentran sobre todo vasijas de cerámica, una selección de las cuales es presentada en el museo.

Los más preciados hallazgos proceden de depósitos (brazaletes de bronce, hachas, hoces, y trozos de mineral). Seis puñales encontrados en 1984 de gran empuñadura del inicio de la Edad de Bronce son considerados como suntuosas armas u objetos rituales. Un depósito que incluye dos discos ornamentales, gargantillas algunas acabadas y otras sin acabar, al igual que un brazalete procedente de Menning con claras pruebas de uso, muestran la dificultad a la hora de interpretar este tipo de tesoros como depósitos de mercancías, como equipamientos para la vida del más allá, además de las tumbas y de las ofrendas.

El depósito que contiene el único y singular collar de ámbar constituye el objeto arqueológico de más importancia del museo de la ciudad. El ámbar era un codiciado artículo de orígenes lejanos. El collar se compone de alrededor de 2700 perlas y de al menos nueve cadenas. A esto se añade otra gargantilla con ochenta y siete grandes perlas y dos espirales decoradas en bronce. La joya de ámbar del Báltico fue o escasamente o quizás nunca llevada. La ausencia de fastuosos enterramientos en aquella época hace improbable que se trate de una joya de posesión privada. Si esta joya fue enterrada como una ofrenda o como un tesoro en la orilla del arroyo Augraben continúa siendo una incógnita.

LA ÉPOCA DEL HALLSTATT Y DE LA TÈNE

En la cuarta sala se presenta la transición entre el fin de la Edad de Bronce al comienzo de la Edad de Hierro(la cultura de Hallstatt que se sitúa entre aproximadamente los años 800 al 500 antes de Cristo), sobre todo con los ejemplos de la necrópolis de la época de Urnenfelderzeit de los campos de urnas de Zuchering, de la necrópolis de la época de Hallstatt de Mailing presentes. Existen muy distintas formas de percepción de la Época de la Edad de Hierro (por ejemplo el difunto o la difunta como huésped) proceden todavía de la Edad de Bronce. Los celtas de la Edad de Hierro muestran aquí manifiestamente sus raíces.

Se mostrará como las anteriores formas y los materiales tradicionales fueron sometidos a un gradual proceso para convertirse eventualmente en opulentos y grandiosos (R. A. Maier). El empleo del mineral de hierro gana poco a poco terreno ya que las minas de mineral de hierro del Alb son desde ese momento sistemáticamente explotadas.

Bajo la dirección de K.H. Rieder, miembro del Ministerio del Estado bávaro para la conservación de los monumentos históricos, es excavado uno de los más grandes campos de urnas en Zuchering entre los años 1983 y 2002. En conjunto salen a la luz cerca de 600 tumbas de las entre 800 y 1000 originales. Entre ellas destaca una sepultura en el interior de un foso rectángular, junto a las cenizas del cadáver se encontraron entre otras cosas una "Schöpftasse" de chapa de bronce que supuestamente servía como objeto de culto. El asa de la misma, de bronce fundido, tiene forma de cabeza de toro con cuernos. Las tumbas más recientes de Zuchering pertenecen ya al Hallstatt. Los hallazgos de la necrópolis de Zuchering sólo se incorporan de manera provisional como ejemplos característicos de la exposición del museo.

Por primera vez en la época de Urnenferderzeit el papel de conductor de carro se manifiesta como representativo de la clase alta. Un depósito en Münchsmünster con piezas de carro, arreos, y armas sirve de base para la reconstrucción de un carro.

La región de Ingolstadt se sitúa en el centro del área de distribución de la cultura del Hallstatt, entre los conjuntos arqueológicos del este y del oeste, aún cuando debido a la distancia de los grandes centros económicos ocupa un nivel medio.

Los monumentos funerarios y los lugares fortificados típicos de esta época tienen una cierta importancia, aunque no son tan destacables como los ejemplos de otros lugares.

La superposición en los siglos anteriores de la cultura del Hallstatt es claramente visible por la reutilización de grupos de túmulos en la llanura aluvial del Danubio, por ejemplo en Gerolfing, donde los grupos de túmulos de la Edad de Bronce fueron reempleados y extendidos en vastas necrópolis de enterramientos y crematorios hasta el tiempo de La Tène. Otros ejemplos se encuentran en Mailing. El menhir de caliza, no originario de la región, evocaba probablemente al muerto cerca de, o sobre un túmulo, en las cercanías del pueblo anteriormente citado. Dos vasijas cilíndricas de chapa de bronce (Ziste) y los fragmentos de una tapa son el testimonio del alto conocimiento técnico. El recipiente mayor procedente de Dünzlau podría ser considerado como un ex-voto de las aguas (R.A.Maier). La cerámica procedente de las necrópolis de los túmulos que se sitúan a lo largo de los arroyos de Kösching y de Mailing destaca por ser muy numerosa y por la pureza de sus formas: cuencos, ollas, urnas pintados en colores blanco, marrón y rojo. En comparación con estas piezas la cerámica de uso común es mucho más sobria. Un cuenco de arcilla extraído del fondo de la fuente de Schauermühl cerca de Großmehring podría haber sido utilizado para el culto (una ofrenda a la fuente). Una espada, un puñal de hierro, un broche y un brazalete de bronce son representativos objetos de un ajuar funerario.

El discutido empleo de cuevas rupestres y cavernas como santuarios naturales, al igual que otras fortalezas en altura como lugares de sacrificio a lo largo de varias fases cronológicas, entre las que se encuentra el Hallstatt, tanto en el Alb como en los pasos del Danubio dan prueba de una larga continuidad a lo largo del tiempo.

Las salas cinco y seis tratan acerca del periodo de la Tène (entre los años 450 y 12 antes de Cristo) en los alrededores de Ingolstadt. Tras una introducción referida a la cultura de la Tène y de los pueblos celtas en los principios de la Edad de Hierro, y de informaciones sobre las migraciones y la difusión de esta cultura, se presentan hallazgos de diferentes dominios que abarcan desde los inicios de la Tène hasta la época más tardía de la misma.

El hallazgo de asentamientos de las épocas antigua y media de la Tène muestran una continuidad en la región desde la época del Hallstatt. Así, los lugares para vivir y los lugares de culto situados entre el valle del Altmühl y el Danubio, resultan haber sido ocupados no sólo al final del Hallstatt sino también en los inicios de la Tène. Hasta el final del siglo V antes de Cristo no parecen haber sido abandonados.

Las tobilleras de bronce y una punta de flecha llevada como amuleto fueron descubiertas en las sepulturas de la época temprana de la Tène, situadas en un antiguo túmulo cerca de Gerolfing. También de esta época, en enterramientos cerca de Wackerstein aparecen brazaletes de bronce y hierro, un collar de hierro con aros incrustados, etcétera. Las fíbulas y las vasijas de la Tène antigua y media evolucionan con el tiempo. Una tumba femenina de la época media de la Tène encontrada en Lenting llama la atención por la presencia en la misma de un fino cinturón de bronce, a la cual también pertenecen también brazaletes de bronce, cristal y lignito. Se exponen igualmente joyas y otros símbolos de majestuosidad como por ejemplo collares de bronce, brazaletes con grandes volutas huecas "Hohlbuckelringe", al igual que otros tipos de brazaletes de lignito o de sapropel encontrados en Manching y Oberstimm.

Dos importantes tumbas en situadas en el campo de Manching, que todavía hoy "representan aún no sólo las más grandes sino también las más interesantes de este tipo desde un punto de vista científico al sur de Baviera" (W.Krämer). La primera se sitúa en Steinbichl, al oeste del Oppidums (ciudad celta) de Manching, a la orilla izquierda del río Paar. La segunda en Hundsrucken a dos kilómetros al este en el medio del Oppidum. El inventario de las tumbas contando con las armas y las joyas es increíblemente rico, y es igualmente expuesto como ejemplo.

Atrae la atención nuevamente un magnífico cinturón cuya hebilla representa una cabeza de caballo y que fue encontrado en Manching. Junto a éste podemos observar el detalle de la representación de las cabezas humanas encontradas en Manching, de carácter naturalista, que nos dan una idea de la perfección y del saber hacer de los artesanos celtas. Las fíbulas de los broches, al igual que las armas expuestas entre las que encontramos empuñaduras de espadas, cadenas para las empuñaduras, lanzas, escudos, fragmentos de cascos, pertenecen a las épocas de la antigua Tène, mediana y reciente con una transición hacia el alto imperio romano. A estas piezas, de las que parte de ellas proceden del Oppidum de Manching, está reservada la sala siguiente.

Las monedas celtas de Manching y de Westerhofen aclaran el avanzado progreso económico de la época, la serie de monedas de oro ("Regenbogenschüsselchen") procedentes del considerable tesoro de Westerhofener descubierto en 1858 al igual que el relevante tesoro de monedas descubierto en Manchinger en 1936. Las monedas de plata encontradas en este último representan motivos como caballos, serpientes, collares, espirales.

La extracción de hierro y la transformación del mismo es documentada con esquemas y también con muestras de materiales, al igual que con los tubos de los hornos para fundir el mineral. Estos últimos proceden de Feilenmoos, cerca de Manching y de Ernsgaden y datan de los inicios de la Edad Media. Los recipientes de cerámica toman un aspecto brillante gracias al empleo de arcilla de grafito. Los principales lugares de extracción de hierro se localizan en el Donaumoos, el Feilenmoos y en el Michelsberg cerca de Kelheim.

Una documentación a cerca de los “Oppida" y de los "Viereckschanzen" da cuenta del carácter de culto que se podría dar a estos últimos.

La sala número seis se dedica especialmente al Oppidum de Manching. Esta inmensa ciudad se extendía por cerca de 380 hectáreas y presentaba una forma circular con un diámetro de alrededor de 2,2 a 2,3 kilómetros y una muralla de acceso de 7 kilómetros de largo. A partir de 1955 son llevadas a cabo diferentes campañas de excavaciones por el "Deutschen Archäologischen Instituto" "Römisch-Germanische Kommission" bajo la dirección de los señores W. Krämer, F. Schubert, F. Maier y S. Sievers.

A pesar todo sólo una una parte de la superficie de este lugar ha sido efectivamente descubierta. Los resultados se dan a conocer en una obra de varios volúmenes que figura entre las más representativas de la arqueología alemana. En el museo de Ingolstadt se ofrece una visión de conjunto de los resultados obtenidos en el siglo XX mediante la exposición del material arqueológico característico procedente de la fase antigua del descubrimiento del Oppidum y de una buena documentación.

Simplemente observando el tamaño del Oppidum se puede adivinar que tenía un papel de lugar central. Se situaba en el paso meridional del curso del Danubio, que en aquel momento se dividía en varios brazos. El inicio y el fin de del Oppidum continúan a día de hoy sin ser aclarados.

El inicio del asentamiento se podría situar con una cierta seguridad en la época media de La Tène (en el siglo tercero antes de Cristo). El momento del polémico final, en un principio situado en el año 15 antes de Cristo (batalla contra los Raeti) se sitúa hoy más o menos en la mitad del último siglo antes de Cristo. Por lo tanto se abandona la idea de un fin por la fuerza violento con los romanos y se piensa más bien en motivos económicos. Entre otras cosas, tras el estudio de la cerámica, se descubre que Manching tiene una mayor orientación hacia el este que hacía el oeste y por lo tanto se asigna el Oppidum a la región celta oriental. (W.E. Stöckli)

En lo que concierne al muro y a las puertas tanto el muro como la puerta este están documentadas en el museo. El primer anillo defensivo y la primera puerta este deben haber sido construidos en la transición entre la época media a la tardía de La Tène. El muro galo (“murus galicus") de la primera puerta anexa data del 105(/-6) antes de Cristo.

La destrucción de la puerta en forma de alicate ("Zangentor") data de mediados del siglo primero antes de Cristo, no quedando claro si se debe a una invasión germánica o celta, o a otro tipo de suceso, es una cuestión sin resolver hasta ahora.

La densidad de población del Oppidum era variada. En el museo se documentan los edificios y las calles por sectores. Los diferentes colores del suelo y los hallazgos nos proporcionan información sobre los trazados de las calles, las viviendas, los almacenes, al igual que sobre los lugares especializados como talleres. Los vestigios de un templo quedan al descubierto también en el transcurso de las excavaciones (F. Schubert), este templo estuvo probablemente en función durante diferentes fases del asentamiento.

El museo nos da una muestra de todos los tipos de cerámica de Manchig. Hay cuatro tipos de cerámica: la cerámica pintada, la cerámica lisa hecha en torno (también incluye otros recipientes de superficie rugosa), cerámica de arcilla de grafito y otra cerámica más vasta. Además de todo esto también se encuentran en Manching cerámicas importadas como ánforas y "campana" de Italia.

Las herramientas eran en su mayor parte de hierro y raramente de bronce, hueso, asta, piedra y arcilla. De los hallazgos obtenemos la imagen de una cultura rica y variada. Debido a la dispersión y a las zonas de especialización de los hallazgos es posible llegar a la conclusión de una mayor o menor concentración de talleres dentro del Oppidum, tales como los de extracción de hierro (lugares en los que se concentran las escorias de hierro), talleres de forja, etcétera. La presencia de escorias de cobre o de bronce al igual que de moldes de fundición nos permiten adivinar la producción de joyas y de instrumentos, mientras que los moldes para la producción de monedas (Tüpfelplatten) apuntan a la existencia de talleres de monedas.

De igual manera se atestigua la existencia de talleres de carpintería, de cuero y de telas (punzones, agujas para coser, pesas). Es también significativa la artesanía del vidrio, destacable por la producción de brazaletes (con el método de centrifugado). Se expone una amplia variedad de herramientas comerciales y artesanales, moldes, bridas de hierro para los caballos, carros y productos semiacabados, etcétera.

Se documenta también la construcción de las viviendas con los orificios de los postes, los pozos de deshechos. Se encuentran objetos de la vida cotidiana y herramientas relativas al trabajo doméstico y de la granja como por ejemplo mangos y aros de calderos, pequeñas paletas para el horno, mangos de sartenes, hachas, machetes, juntas para los arados, juntas de mangos de cuchillo, herrajes de vainas de cuchillos, llaves y pesos para puertas de piedra que permitían el cierre automático de las mismas.

La artesanía y el comercio se abordan con detalles como por ejemplo los dibujos en la base de las macetas de grafito que nos indican el comercio de la sal, y también con objetos de bronce importados de Italia. Se expone también un hermoso conjunto de joyas de mujer originario del norte de Europa Central.

Los pequeños objetos, como un amuleto en colmillo de jabalí nos hacen preguntarnos sobre un posible propósito de culto. La boca de un pozo de piedra que en la actualidad se encuentra en el museo nos hace preguntarnos sobre un posible uso ritual del mismo (¿podría tratarse de un pozo de sacrificios?). Es quizás por razones culturales y religiosas por las que los celtas no hayan adoptado la escritura procedente de la región mediterránea. La base de una vasija con una inscripción grabada en la que podemos leer "TAR" es una de las grandes rarezas.

El estudio de los huesos de los animales encontrados nos permite hacernos una idea de los animales domésticos de los celtas y por lo tanto del ganado (caballos de tamaño relativamente pequeño, ganado vacuno y cerdos), al igual que de sus hábitos alimentarios.

La documentación y los hallazgos mostrados en las dos salas desde el periodo antiguo de La Tène nos dan una idea del alto nivel de la cultura celta en la región del Danubio próxima a Ingolstadt y nos dejan adivinar la importancia del Oppidum de Manching.

LA ÉPOCA ROMANA

La sala 7 introduce la época romana en los cursos del Danubio y del Altmühl. En ella se documenta la obtención de los territorios hasta el Danubio bajo el reinado del emperador Augusto. El establecimiento de una administración militar y de la provincia de Raetia, al mismo tiempo que la evolución de la frontera militar desde el Danubio hasta el Altmühl y Rems, quedan igualmente documentadas. Además se aborda la romanización de la provincia hasta los asaltos de los Alamanes en la primera mitad del siglo III, la consiguiente retirada de la frontera en el Danubio, el Iller y el Rin y el fin del imperio romano en el siglo V.

En este vasto contexto los objetos arqueológicos procedentes de la región de Ingolstadt no son presentados por su origen, como por ejemplo en el depósito de objetos de hierro de Manching del 1936, sino por temas.
  • Armamento militar procedente de descubrimientos aislados, cinturones, correajes, carros, elementos de armaduras, tanto para personas como para animales, armas y piezas de esposas de hierro.
  • Cerámicas y herrajes de construcción, entre otros piezas de “hipocausto” (sistema de calefacción de la época), de bisagras de puerta de hierro, tiradores de puertas, herrajes y otros elementos de cerraduras.
  • Vasijas romanas de estilo helenístico de "Terra sigilata" y sus imitaciones.
  • La mecanización del mundo del trabajo como factor de la romanización en la arquitectura, en la construcción de calzadas y puentes, en la instalación de termas, en el aprovisionamiento de agua.
  • En la artesanía, tanto civil como militar, basadas en los hallazgos de instrumentos de hierro entre los que se encuentran: cadenas, clavos de ejes, cuchillas de guadañas, taladros, compases y escalas, y una pieza de hierro de un molino de piedra.

Un modelo del castillo de Oberstim, ubicado a solo tres kilómetros al oeste del Oppidum celta de Manching, ilustra los hallazgos hechos por H. Schönberger durante las excavaciones efectuadas entre los años 1968 al 1971. El fuerte se situaba entre dos importantes rutas de tráfico, una de las vías iba de sur a norte sobre el Danubio y la otra en dirección este oeste, la llamada "Donausüdstraße". Este fuerte, además de ocuparse de la protección fronteriza era también el responsable de los deberes del suministro a las tropas desplegadas más hacia el este. Se pueden atestiguar dos periodos: el primero engloba el reinado del emperador Claudio entre los años 40 después de Cristo hasta el año de los tres emperadores 69/70 después de Cristo. El segundo periodo se extiende entre el reinado de Domiciano hasta los inicios del reinado del emperador Adriano, y acaba alrededor del año 120 después de Cristo. La existencia del poblado del fuerte (vicus) se prolonga sin embargo hasta el siglo tercero.

En la segunda sala, dedicada a la cultura romana, se pueden ver importantes hallazgos de tumbas del área de Ingolstadt como: vasijas rituales, objetos devoción de diferentes tipos, incienseros, lámparas de aceite, vasijas para aceites y ungüentos de piedra y cristal. La estatuilla de arcilla de una diosa madre de Lenting, sentada en una silla de mimbre alimentando a dos bebés, es interpretada como una ofrenda votiva o como una ofrenda funeraria, puede tener una influencia del oeste celta. Se trata también el tema de la protección mágica religiosa del hogar, de las personas y de los animales. Se muestran también amuletos con motivos como Lúnula y falo.

Una excepcional vasija de bronce para ungüentos encontrada en Kösching, en la que se representan cupidos, discos de espejo, juguetes, etcétera es una muestra clara de la vida cotidiana. Es particularmente destacable una pequeña fíbula de bronce con forma de criatura con cabeza de caballo.

La romanización de los cultos funerarios está probada entre otros documentos por la inscripción funeraria de M. Varius Montaninus en Kösching, al igual que por otros hallazgos funerarios extraídos de necrópolis cercanas a los caminos, entre las que destacan la necrópolis del fuerte y del asentamiento civil (vicus) de Oberstimm.

En una vitrina se muestra vajilla común de los habitantes de la provincia Raetia y mobiliario germánico de la época romana, pero también formas específicamente de la provincia como vasijas ligeramente abolladas con asas y un cuerno para beber procedente de Kösching. Muchos de los objetos y de los elementos de la vajilla romana nos son incluso en la actualidad familiares. Es el caso por ejemplo de los cuchillos, de los ganchos para la carne, de los tamices, al igual que las diferentes vasijas de almacenamiento o de cocina de cerámica, de las jarras y de las botellas de panza redondeada. Los recipientes para la comida se juntan como vajillas que se componen de cuencos, platos, tazas y vasos.

Un foco de asentamiento de los Raeti lo constituyen las villas rústicas de la que tenemos un magnífico ejemplo en el área del Danubio, la villa de Westerhofen. En el año 1856 se descubrió un majestuoso suelo de mosaico que se puede visitar hoy en la colección de arqueología de Múnich. El mosaico está dividido por bandas trenzadas en diferentes secciones con figuras geométricas en las que podemos ver representaciones de criaturas míticas del mar, escenas de la caza del ciervo en la naturaleza y una pelea de animales en la arena. En el museo de la ciudad se encuentran réplicas técnicamente fieles pero estilísticamente libres de dos paneles del mosaico con Nereidas montadas sobre hipocampos (criaturas híbridas, un cordero y una pantera de agua).

El aprovisionamiento de los soldados de caballería en los castillos de Pfünz, Kösching y Pförring, con cientos de caballos, constituyó un desafío logístico para la administración militar romana. La villa rústica de Etting, con sus 3,3 hectáreas, era una de las más grandes del Danubio y tenía un papel principal en la época. Su depósito de agua de madera, excepcionalmente bien conservado por el departamento del estado de Bavaria para la conservación de monumentos y por la ciudad de Ingolstadt, se exhibe en la sala novena. Formaba parte de un sistema de 150 metros de largo de pozos de manantial y de colectores de agua con entradas y salidas que permitían el accionamiento de un molino de harina. La villa poseía grandes edificios para el almacenamiento así como distintos patios para el secado del grano y una zona fortificada para la trilla.

Siegfried Hofmann, Claus-Michael Hüssen, Gerd Riedel, Karl Heinz Rieder


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